jueves, 3 de diciembre de 2015

HIPERINFLACIÓN BOLIVIANA

HIPERINFLACIÓN BOLIVIANA



Bolivia ha sido siempre uno de los países más pobres de la América Latina. Su economía se basaba prácticamente a la minería y lo agrícola. Sus ingresos por habitante ha estado siempre entre los más bajos de toda la región. La historia de Bolivia, por otra parte, han mostrado durante largos períodos, una inestabilidad con golpes de estado y dictaduras de diferente tipo, en un contexto en el que las Fuerzas Armadas intervenían frecuentemente en la política del país. Desde 1982, Bolivia posee por primera vez un orden democrático.
Las reformas económicas bolivianas comenzaron en 1985, cuando el país vivió una crisis sin precedentes que lo llevó a soportar una brutal hiperinflación. Para esa época el PIB per cápita del país había descendido, resultando un 20% inferior al de 1980 y superando, en la región, sólo al de Haití.

Para comprender toda la situación, es necesario remontarse años atrás para ver alguno de los acontecimientos. Más concretamente al 9 de Abril de 1952 (vídeo aquí). Ese es el día en que se produce en Bolivia una revolución popular, encabezada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Victor Paz Estenssoro, que cambiaría por completo la faz económica y política del país.

 Paz Estenssoro (vídeo aquí), que gobernó de 1952 a 1956, implantó en el país el tipo de política proteccionista, los subsidios, el intervencionismo y los gastos descontrolados del estado, todo esto produjo una increíble inflación que obligó a la intervención del segundo Ministro Siles Zuazo en cuanto a medidas severas del control fiscal. Tras varios cambios en el Gobierno del país, se llegó a la situación de que Siles asumió la presidencia en octubre de 1982 aunque la situación política estaba muy lejos de haberse consolidado, y la economía, por su parte, manifestaba ya signos preocupantes de deterioro. La economía, por otra parte, conducida por gobiernos débiles y transitorios que poco hacían para mejorarla, presentaba ya los signos característicos de la crisis final del modelo de crecimiento hacia adentro. Durante el período de 1976 a 1981, el déficit del sector fiscal no financiero promediaba alrededor del 9,5% del PIB, lo cual rebelaba ya una elevada inflación y un progresivo endeudamiento. 


Una vez que nos hemos metido dentro del contexto de la situación del país, vamos a proceder a explicar el fenómeno en sí de la sucesión de la hiperinflación en Bolivia.

En estas delicadas condiciones llegó Siles Zuazo nuevamente a la presidencia de Bolivia. Bajo la amenaza latente del retorno de los militares a sus prácticas golpistas, y ante un sindicalismo poderoso que reclamaba un rápido restablecimiento de su nivel de vida y estaba dispuesto a todo por conseguirlo, Siles escogió la consolidación de la democracia como su meta principal.
Siles, lamentablemente, defraudó en buena medida tales expectativas: logró que la democracia se consolidara, pero su política económica resultó en definitiva desastrosa, ahondando la crisis del país hasta un punto realmente inconcebible. Lo extraño de su actuación como gobernante es que, habiendo sido capaz de controlar la inflación provocada por Paz Estenssoro en su primer gobierno, Siles se equivocó de forma escandalosa, llevando así a Bolivia a una hiperinflación. 
Aumentos mensuales y anuales en el IPC, en %: 

Año
Mes
Inflación
Mensual
Acumulada
1982
296.5
1983
328.5
1984
Enero
9.6
9.6
Febrero
23.0
34.8
Marzo
21.1
63.3
Abril
63.0
166.1
Mayo
47.0
291.2
Junio
4.1
307.1
Julio
5.2
328.2
Agosto
15.0
392.4
Septiembre
37.3
576.1
Octubre
59.1
975.9
Noviembre
31.6
1,315.4
Diciembre
60.9
2,177.2
1985
Enero
68.8
68.8
Febrero
282.7
377.2
Marzo
124.9
496.2
Abril
111.8
566.5
Mayo
135.7
804.2
Junio
178.5
1,513.7
Julio
166.3
2,583.6
Agosto
166.5
4,367.1
Septiembre
156.5
6,891.4
Octubre
98.1
6,761.1
Noviembre
3.2
6,980.7
Diciembre
16.8
8,170.5

El gasto fiscal aumentó bruscamente desde los mismos inicios de la nueva administración, mientras los ingresos, paralelamente, acusaban un fuerte deterioro. Si quitamos los efectos de la inflación, ya bastante elevada, y medimos las magnitudes en términos reales, en pesos de 1975 por ejemplo, encontramos que el gobierno elevó los gastos de 1.442 a 9.056 millones de pesos bolivianos entre el tercer y el cuarto trimestre de 1982, en tanto que sus ingresos, durante el mismo periodo, aumentaban apenas de 582 a 743 millones. Semejante desequilibrio, que se mantuvo en los siguientes años de su gobierno, resultaba totalmente inmanejable y sometía a la economía en su conjunto a una tensión que ésta era incapaz de soportar. La Administración impuso aumentos generales de sueldos por decreto, congeló precios, aumentó el número de empleados del estado que llegaron a constituir el 26% del total de la fuerza de trabajo y amplió los gastos de personal de las principales empresas públicas, especialmente YPFB y la COMIBOL

El plan de "ajuste" del gobierno de Siles, además, estableció un rígido control de cambios que abarcaba todos los tipos de transacciones en moneda extranjera, una paridad fija para la moneda, aumentos en los precios de los derivados del petróleo que vendía YPFB, nuevos precios máximos para todos los bienes regulados y un aumento general del 30% en el salario mínimo. Según el decreto todo el comercio exterior   quedaba canalizado a través del Banco Central. 

Con este conjunto de acciones el gobierno buscaba tanto restablecer el nivel de vida de la población, ya erosionado por la inflación, como aumentar el caudal de divisas disponible, que había descendido mucho y resultaba insuficiente para cumplir los compromisos existentes con el exterior. El resultado, en cambio, fue la aparición de un mercado paralelo de divisas, el aumento del déficit fiscal que llegó al 14,2% del PIB en 1982 y, en definitiva, la emergencia de una incontrolable inflación.

Cotización del Dólar Norteamericano (1982-1985): 
   
Año
Mes
$ Oficial
$ Paralelo
1982
Diciembre
200
283
1983
Diciembre
500
1,244
1984
Junio
2,000
3,250
Diciembre
9,000
22,100
1985
Enero
9,000
60,100
Febrero
50,000
120,000
Marzo
50,000
121,000
Abril
50,000
156,600
Mayo
75,000
248,500
Junio
75,000
448,000
Julio
75,000
801,000
Agosto
75,000
1,050,000


 La respuesta del gobierno defensiva: se actuó siempre con retraso, implementando uno tras otro varios "planes económicos" que sólo consistían en elevar los precios de algunos artículos, devaluar la moneda y fijar nuevas restricciones que sólo agravaban la situación. Las devaluaciones sólo servían para ajustar con retardo unos precios que ya, en el mercado abierto, habían alcanzado valores muchas veces mayores.
 Tuvo que declararse, por ello, una moratoria sobre los pagos de la deuda externa ya en 1982, al no poder cumplirse con la reprogramación que se había acordado el año anterior. A ésta siguieron otras moratorias mientras se proclamaba, en 1984, que el país no pagaría al exterior más que el 25% de sus ingresos por exportaciones.
Pero del descontento, nacieron  Movimientos de base regional que adquirían cada vez más agresividad en sus reclamos y protestas, tratando de lograr una mayor autonomía frente al poder central. Todo el país reclamaba soluciones mientras la economía se hundía: el PIB, entre 1980 y 1986 experimentó un descenso del 10%, en tanto que la disminución del PIB per cápita fue mucho mayor, alcanzando al 22%.

Siles, al final, intentó tomar algunas medidas para sanear la situación, como la eliminación del control de precios en el mercado de bienes, pero ya era tarde para la rectificación, sólo otro gobierno, con un nuevo acuerdo político que lo respaldase, podía intentar la tarea de detener la hiperinflación y encarrilar nuevamente al país. Tratando de proteger al menos la reciente democratización de Bolivia, Siles, optó por convocar a elecciones anticipadas mucho antes de que concluyera su mandato. El triunfador, no fue otro que el viejo líder del MNR, el revolucionario populista de 1952, Víctor Paz Estenssoro.

1 comentario:

  1. Muy interesante análisis pero pareciera que la historia se repite en Venezuela.

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